Prensa

  • 02 Oct 2009
    AMEDPRO organiza su segunda Jornada sobre Dieta Proteinada


    Salut i Força

    La Asociación Médica Española de Dieta Proteinada (AMEDPRO) organiza la segunda Jornada sobre Dieta Proteinada, bajo el lema “Avances Científicos en el uso de la Dieta Proteinada”.

    Este evento de carácter anual, tendrá lugar el próximo 4 de octubre en el Colegio Oficial de Médicos de Madrid, donde acudirán expertos de distintas especialidades científicas como médicos generalistas, médicos estéticos, especialistas en medicina deportiva, endocrinos, traumatólogos, etc.

    A lo largo de la jornada, ponentes y asistentes tendrán ocasión de exponer y debatir sobre los aspectos más relevantes de la Dieta Proteinada, especialmente sobre investigación y su aplicación en pacientes.

    Un revisión sobre el presente y el futuro de la Dieta Proteinada

    La jornada comenzará con la bienvenida a cargo del presidente de AMEDPRO, el Dr. Agustí Molins, quien abrirá la jornada con su intervención “Libro Blanco de la Dieta Proteinada”. A continuación tendrá lugar la conferencia “Los carbohidratos en la evolución de la dieta humana”, desarrollada por el Dr. Joaquín Pérez Guisado, profesor del departamento de genética de la Universidad de Córdoba, quien más adelante volverá a intervenir, abordando el tema del uso médico de la cetosis como opción para el control del peso, en la conferencia “Las dietas cetogénicas: fundamentos y eficacia para la pérdida de peso”.

    El Dr. Ramón Albero, del Servicio de Endocrinología y Nutrición del Hospital Universitario Miguel Servet de Zaragoza, ofrecerá una revisión de los principios científicos que explican los cambios que se producen en el cuerpo tras un ayuno proteico prolongado y controlado, con una ponencia que llevará el título de “Metabolismo en el ayuno”.

    “En esta segunda edición de las Jornadas de AMEDPRO hemos creído interesante hacer una revisión de lo que la Dieta Proteinada es hoy y lo que aún se puede hacer en este campo, a través de las voces de distintos especialistas médicos españoles y la mirada de doctores europeos para poner en común ideas y experiencias”, comenta el Dr. Molins.

    Las dos últimas conferencias, tras las cuales se abrirá el turno de ruegos, preguntas y debate, irán a cargo de dos importantes expertos internacionales: por un lado, el profesor Mauricio Ceccarelli, director del centro internacional de Medicina Estética y Fisiológica de Roma ofrecerá la conferencia “El trato aminoacídico de las adiposidades: racional científico, valoración del paciente y protocolo”; por otra parte, la intervención del Dr. Steve Blair, profesor de Ciencias del Ejercicio y Epidemiología/Bioestadística de la Universidad de California del Sur, versará sobre la importancia de la actividad física como complemento a la dieta y llevará el título de “Inactividad Física: el mayor problema público de salud del siglo XXI”.

    Control médico y ejercicio

    Si en la primera edición de estas Jornadas el tema central fue la necesidad de llegar a un consenso médico para una aplicación correcta y unánime de ésta, en la segunda edición se abrirán diversos focos de debate, a través de una revisión de los avances que se han producido en torno a este tipo de dieta. Tras más de cuatro años desde su llegada a España y con más de 30 años de evolución en su aplicación en el resto del mundo, el principal punto a dejar claro es, según los expertos, que no se puede realizar esta dieta sin seguir un protocolo médico.

    “La Dieta Proteinada tiene un corto listado de contraindicaciones, pero el control del médico es siempre imprescindible. Sólo un médico conocedor del metabolismo de la cetosis inducida y del preciso aporte de proteínas puede realizar un seguimiento adecuado del paciente para que éste pierda peso de forma segura”, explica Molins.

    Junto al control del médico, la actividad física es otro de los pilares fundamentales que desde AMEDPRO se proponen como algo ineludible e inseparable de la Dieta Proteinada. En esto, también es importante que el médico sea el primero en estar informado y concienciado, ya que es la figura de referencia del paciente y por tanto debe ser el primero en orientarlo hacia un estilo de vida menos sedentario.

  • 02 Oct 2009
    Evidencias científicas de un método para el tratamiento

    BASES DE LA DIETA PROTEINADA

    La Dieta Proteinada consiste en la administración de proteínas de alto valor biológico para mantener un balance nitrogenado en equilibrio y la reducción de glúcidos y lípidos con objeto de que el balance calóri- co sea lo suficientemente negativo para producir una pérdida de peso rápida. De este modo en 48-72 horas la reserva energética a utilizar serán las grasas, con la consiguiente producción de cuerpos cetónicos que beneficiaran al paciente con su efecto anorexíge- no y psicoestimulante. Se precisa suplementar con minerales y vitaminas el déficit que este tipo de dieta conlleva con el fin de mantener el equilibrio en el paciente. Alcanzado el objetivo en la pérdida de peso, se incorporan en la dieta los diferentes grupos de ali- mentos de forma progresiva para llevar de nuevo al paciente a una dieta de equilibrio.

    ANTECEDENTES

    Existen en la actualidad numerosos estudios 1,2,3,4,5,6,7,8,9 llevados a cabo a través del mundo que mostraron su eficacia y el éxito a largo plazo de esta técnica cuando se aplica según las exigencias del pro- tocolo científico establecido por investigadores univer- sitarios de renombre mundial. En primer lugar, por el Profesor Blackburn de la Universidad de Harvard10, cuyo protocolo se completó por el Ministerio de Salud de los Estados Unidos11 confirmándose posteriormente por los profesores Bray, Bouchard y James12, por Henry y Gumbiner13 y por Bjorntorp y Brodoff14.

    HISTÓRICO

    Los trabajos del Dr. Blackburn (endocrinólogo de la Universidad de Harvard dieron origen al PSMF (Protein Sparing Modified Fast) en 1971 por la pre- sentación de su tesis para la obtención de su PhD10. En 1973 varios médicos americanos utilizaron esta técnica en su práctica diaria. Muy rápidamente, cen- tenares y más tarde millares de colegas adoptaron este maravilloso método que permitió a millones de individuos alcanzar su peso saludable y evitar las consecuencias dañinas de las numerosas enferme- dades concomitantes que se derivan de un excedente ponderal. El 8 de diciembre de 1975, El Dr. Mari- neau99 fue el primer médico canadiense en aplicar la teoría del Profesor Blackburn. En breve tradujo PSMF por DIETA PROTEINADA para hacer una distinción neta entre este descubrimiento de Blackburn y los regímenes hiperproteicos de actualidad como el del Dr. Atkins.

    Si pensamos que por ser la Dieta Proteinada una dieta de pérdida de peso rápida “la recuperación de peso es rápida”, se dispone de varios estudios impor- tantes que contradicen dicho razonamiento4,5,6,8,9,16,17. Debemos matizar que la pérdida de peso rápida es seguida de un periodo de estabilización del peso per- dido y la dirección del paciente hacia una dieta de equilibrio alimentario. En cualquier caso, es necesa- rio recordar que una persona de 100 Kg. que pierde 20 y recupera 10, se considera que ha alcanzado el éxito, puesto que para alejar las enfermedades cardio- vasculares se estima que se ha de perder un 5% del peso inicial18,19.

    LA DIETA PROTEINADA

    SUS ACERVOS

    EL FENÓMENO DE LA CETOSIS

    Desde hace más de 30 años el Profesor Blackbur y varios autores se distinguieron por dudar de que l reacción de cetosis fuera posible varios meses. Ahor bien algunos trabajos pretendieron demostrar que e un 50% de los pacientes tratados la reacción de cetosi se agotaba en un plazo de 30 días aproximadament y de la misma manera, intentaban apoyar la teoría d que la función cerebral, producto de nuevas adapta ciones enzimáticas, induce notablemente a la disminu ción de la cetosis.

    La realidad es totalmente diferente veamos las siguientes referencias bibliográficas. La hipoinsulinemia inducida por el estado de ayun causa el catabolismo de triglicéridos que, sufriend una hidrólisis, se transforman en ácidos grasos libre y en glicerina. A su vez, los ácidos grasos sufren un ß-oxidación que da como resultado cuerpos cetónicos20 En resumen, el hipoinsulinismo desarrolla y aumenta l lipólisis y la cetosis, de manera que el cerebro y otro tejidos reciben más energía y se protege, al mism tiempo, la masa muscular21,22. La disminución de la existencias alimentarias durante el ayuno sucede de l siguiente manera. La cantidad de las existencias d hidratos de carbono del organismo solo es de alguno centenares de gramos y tan sólo puede proporcionar l energía que el individuo necesita en la mitad de un día Como las grasas son la principal fuente de energía e esta situación alimentaria, disminuyen constantement hasta la casi desaparición de las existencias lipídicas23 Por lo tanto, la fuente energética que el individuo utili za es la reserva lipídica. Durante la Dieta Proteinada l masa muscular es protegida automáticamente por e aporte de proteínas de un alto valor biológico.

    EL CATABOLISMO MUSCULAR: UNA ECUACIÓN DIFÍCIL DE SOLUCIONAR

    Podemos pensar que el menor catabolismo durante la Dieta Proteinada induce a neoglucogénesis, la cualdisminuye o detiene la cetosis, pero los numerosos estu- dios publicados sobre este tema en todo el mundo nos hacen entender lo contrario.

    Sabemos que la obesidad no se asocia sólo a un exceso de grasa, sino también a un aumento de masa muscular, puesto que para desplazar una masa mayor, es necesaria más energía, por lo tanto, más músculo24,25. Es normal en un Dieta Proteinada tener una pérdida ponderal a costa de la masa grasa, y en cierta medida a costa de la masa magra26, 27. Todos los investigadores coinciden al apuntar que la pérdida ponderal en un Dieta Proteinada sucede en una pro- porción del 75% de grasa y del 25% de músculo28,29. Esta proporción es similar a la obtenida por la pérdi- da de peso resultante de un régimen “hipocalórico bien equilibrado”30,31. Lejos de ello, el régimen ceto- génico propuesto no es una excepción a la norma. Lo probaré más adelante.

    LAS PÉRDIDAS VITAMÍNICAS Y MINERALES

    Durante la Dieta Proteinada el organismo elimina una parte importante de minerales y se encuentra en situación de carencia vitamínico-mineral. Por ello, al igual que todo régimen, ya sea hipocalórico o cetogénico, se requiere una suplementación para evitar carencias

    RESULTADOS PONDÉRALES

    Las cifras de la pérdida de peso ponderal obtenidas con la Dieta Proteinada en el hombre para un período de 28 días se sitúan en una media de 10 Kg. En la mujer es de 7 a 9 Kg. La pérdida ponderal no depende única- mente del protocolo utilizado, sino del protocolo recono- cido, el del Profesor Blackburn.

    SUS EFECTOS SECUNDARIOS

    La Dieta Proteinada carece de efectos secundarios si se prescribe bajo el protocolo correcto del profesor Blackburn.

    Sólo la hipotensión puede explicar las náuseas en el curso de un Dieta Proteinada. Si esto ocurre, debemos controlar el fenómeno de deshidratación por una ges- tión inteligente e individual de la contribución sódica.

    Si se presentan problemas de tránsito intestinal en la Dieta Proteinada, debemos proceder a una pres- cripción adecuada de fibras.

    En todo régimen cetogénico como el presentado, es normal que en un 5% de los casos los pacientes sufran cefaleas durante los 2 primeros días, vinculadas a la subida de los cuerpos cetónicos. Estas desaparecen entre las 48 y 72 horas del inicio de la dieta.

    Si algún paciente presenta calambres musculares, se debe a que su aporte de potasio no es suficiente y procederemos a su ajuste.

    No hay taquicardia durante la Dieta Proteinada. Solo la mala gestión de la contribución sódica puede producir este malestar desencadenando una hipotensión.

    La sensación de frío es un fenómeno fisiológico vinculado al bajo metabolismo, a la hipotensión y a la disminución de la capa grasa.

    No existe pérdida de cabello en el transcurso de la Dieta Proteinada. Si se presenta, es preciso ajustar la prescripción de complementos nutritivos y controlar que el paciente es riguroso en la toma de los mismos.

    Los desórdenes del aliento durante la Dieta Proteinada: los médicos sabemos que el estado de ceto- sis causa un aliento particular que se produce por una oxidación de los ácidos grasos libres en el hígado. El uso de ciertos sprays puede minimizar la halitosis.

    Algunos pacientes pueden sufrir debilidad muscular durante la Dieta Proteinada; ello es debido a una insu- ficiente aportación de potasio. Las necesidades diarias mínimas del ser humano en potasio son de 40 mEq; deberemos pues aportar al paciente dicha cantidad.

    La hipotensión ortostática es el único efecto secun- dario serio que puede ocurrir en el transcurso de una Dieta Proteinada. Sin embargo, el conocimiento de la fisiología del ayuno por parte del médico y una correcta fidelización del paciente, minimizan la posibilidad de aparición de este efecto secundario. Es importante saber que la hipotensión ortostática que puede darse al iniciar una Dieta Proteinada tiene su origen en una acu- sada deshidratación la cual se explica de 4 maneras15:

    1. la pérdida sódica

    2. la degradación de glucógeno, sustancia hiperhi- dratada.

    3. la eliminación urinaria de cuerpos cetónicos que, cargados negativamente, precisan iones positivos como el sodio.

    4. la respuesta adrenérgica del sistema simpático que se encuentra “aturdido”.

    Los efectos de esta deshidratación son muy bien controlados por una contribución individual del sodio basada en la fisiología y las necesidades específicas de cada persona, en función de su gasto energético y la temperatura ambiente de su entorno. El estado de bienestar que caracteriza la Dieta Proteinada viene condicionado por una gestión del sodio adecuada.

    La síntesis de estrógenos se produce a partir de los ovarios y de los adipocitos. La disminución de la masa grasa obligará, pues, a los ovarios a asumir esta síntesis en una mayor medida, lo que podrá, de manera tran- sitoria y en raros casos, cambiar la cantidad o calidad del flujo menstrual y alterar el ciclo menstrual tempo- ralmente. Este acontecimiento se asocia a toda pérdida ponderal, normalizándose al final del proceso.

    Evitemos conductas alimentarias indeseadas en el transcurso de la Dieta Proteinada como picoteo, buli- mia, etc. que llevarían a una recuperación rápida del peso. Sabemos que el reglamento de las prácticas alimentarias depende de la competencia de los nutri- cionistas de un equipo multidisciplinar y de la voluntad del paciente.

    Para conseguir un aumento a largo plazo del metabolismo basal es preciso introducir nuevos hábi- tos respecto a la actividad física. El paciente debe aceptar que la práctica de una actividad física diaria es para toda la vida. Por otra parte, la única manera de contrarrestar los efectos del factor genético es aumentar el metabolismo, esto es, moverse un poco más y de una manera regular. La regulación del meta- bolismo es totalmente independiente de un régimen cetogénico. Esto es algo inherente a cualquier dieta.

    La dieta cetogénica, al igual que cualquier régi- men “hiperproteico” favorece de forma especial la reducción de las grasas específicamente sobre las zonas de sobrecarga. Desde hace tiempo este fenó- meno de reducción del tamaño de caderas, nalgas y muslos se conoce en cualquier régimen hiperproteico; es un efecto pues beneficioso en el aspecto estético de la dieta cetogénica.

    SUS INDICACIONES Y CONTRAINDICACIONES

    La Dieta Proteinada está indicada en pacientes con obesidad o sobrepeso y en el tratamiento de patologías concomitantes. Todo régimen, incluido la Dieta Proteinada, conlleva contraindicaciones, pero afortuna- damente éstas están codificadas ya por Blackburn, Bray, Henry y Borntrop. Es necesario conocer las contraindi- caciones de todo régimen cetogénico, incluido este.

    INSUFICIENCIA RENAL

    Es sabido por todos los nefrólogos que toda persona que sufra de grave insuficiencia renal debe disminuir de manera considerable el aporte proteico de la dieta, puesto que ésta puede agravar su patología. Además, la insuficiencia renal grave con un régimen cetogénico podría causar una hiperpotasemia y eventualmente, una arritmia.

    INSUFICIENCIA HEPÁTICA

    En la insuficiencia hepática grave está contraindi- cada debido a que un 60% de los ácidos grasos libres sufren una â-oxidación en el hígado. La práctica de un régimen cetogénico en una situación similar podría derivar en a una situación crítica.

    DIETA PROTEINADA Y SÍNDROME METABÓLICO

    En la diabetes tipo II no está contraindicada la Dieta Proteinada, más bien al contrario: ésta es una de sus indicaciones más coherentes y juiciosas que hay. Las investigaciones avalan las indicaciones de la Dieta Proteinada en la gente obesa y diabética, como el estudio monumental de Henry y Gumbiner, apoya- do por 151 referencias13. Son numerosos los efectos metabólicos y cardiovasculares de la Dieta Proteinada en los diabéticos tipo II que la hacen indicada para su uso como herramienta terapéutica32. Wing puso de manifiesto que las personas diabéticas obesas tratadas con la Dieta Proteinada se beneficiaron de una gran mejora en cuanto al control de la glucemia, contraria- mente a las tratadas con régimen hipocalórico33. Amatruda puso de manifiesto que la Dieta Proteinada mejoraba los dos parámetros del control de la diabe- tes (la glucemia y la hemoglobina glicosilada), así como la sensibilidad a la insulina34. La Dieta Proteinada es un tratamiento eficaz en la resistencia a la insulina; permite la disminución de la medicación y mejora los factores de riesgo35,36. La práctica de la Dieta Proteinada en las personas obesas y diabéticas produce una mejora rápida y espectacular37,38,39,40,41. Una de las grandes ventajas de la Dieta Proteinada en los diabéticos obesos es que favorece la regeneración de las células â del páncreas42,43,44. Como conse- cuencia de todos estos estudios reconocidos en el mundo médico, confirmamos que la Dieta Proteinada es una excelente herramienta de trabajo para el trata- miento del Síndrome Metabólico y otras patologías asociadas a la obesidad.

    HIPOGLUCEMIA

    La hipoglucemia no es una contraindicación absoluta de la Dieta Proteinada. Sabemos que a partir de las primeras horas de ayuno, el hipoinsulinismo corrige inmediatamente la hipoglucemia y que ésta no reaparece si se cumplen todas las etapas de reali- mentación dadas en la cura de adelgazamiento mediante la Dieta Proteinada.

    HIPERURICEMIA

    La hiperuricemia no es una contraindicación de la Dieta Proteinada. Es un hecho bastante frecuente que al inicio de un régimen cetogénico haya un aumento transitorio del ácido úrico durante las 2 primeras semanas, puesto que éste compite en el túbulo renal con los cuerpos cetónicos45. El nivel de ácido úrico se regula espontáneamente durante la tercera sema- na de un régimen cetogénico46. Generalmente este aumento se mantiene por debajo de 590 μmol/l (10 mg/dl). Sin embargo, si éste fuera superior, sería necesario aumentar la contribución de glúcidos o prescribir alopurinol. Los pacientes con historia de crisis de gota raramente sufren de la misma si son asinto- máticos al inicio de la Dieta47,48,49,50. El equipo del Dr. Marineau ve 3 casos de gota al año de cada 100.000 consultas.

    ALTERACIONES PSIQUIÁTRICAS

    Todos los investigadores coinciden en prohibir los regímenes cetogénicos en casos graves de desórdenes psiquiátricos o con tentativas suicidas51. El régimen descrito forma parte de esta prohibición.

    USO DE DIURÉTICOS

    En este tipo de regímenes se prohíben los diuréticos del tipo hidroclortiacida y la furosemida. Incluso las asociaciones Hct-espironolactona y Hct-triamterene están contraindicadas, puesto que fueron causa de hipopotasemia en el transcurso de regímenes ceto- génicos. Todas las sustancias que implican una dis- minución de potasio están prohibidas. Del mismo modo debemos cambiar los antihipertensivos del tipo “sartan” que son ahorradores de potasio y difi- cultarían el correcto control del aporte de potasio a la Dieta Proteinada. Los diuréticos usados en el transcurso de un régimen cetogénico pueden causar, aparte de una hipopotasemia, una arritmia ventricular, incluyendo taquicardia ventricular y fibrilación. De Silva cree que el mecanismo de la arritmia está probable- mente asociado a la perturbación de la secuencia despolarización-repolarización52,53,54.

    EDAD MENOR DE 18 Y MAYOR DE 65 AÑOS

    La mayoría de autores prohíbe los regímenes ceto- génicos en las personas menores de 18 años, puesto que sus necesidades fisiológicas son demasiado ele- vadas y el crecimiento podría retrasarse. Solo los pediatras especialmente formados en este tipo de régimen pueden aplicarlo a adolescentes respetando un protocolo particular55,56,57,58.

    Su aplicación en personas mayores de 65 años está contraindicada porque los regímenes cetogé- nicos acentúan la proteólisis normal que se sufre en esta edad59. No obstante, se trata de una con- traindicación relativa, puesto que se autoriza a los médicos a prescribir dichos regímenes si algunas enfermedades concomitantes de la obesidad pudieran empeorar el estado de salud de los enfermos: enfer- medades cardiovasculares, asma, artrosis, etc. En estos casos, el propio médico debe evaluar los riesgos y los beneficios

    ENFERMEDADES NEOPLÁSICAS

    Todas las enfermedades neoplásicas evolutivas for- man parte de las contraindicaciones absolutas de los regímenes cetogénicos, puesto que favorecen una proteólisis importante47, 49.

    INSUFICIENCIA CARDIACA

    El régimen cetogénico está contraindicado en caso de insuficiencia cardiaca puesto que la hipovolemia causada por el fenómeno de deshidratación podría ser responsable de accidentes cardiovasculares sucediendo que la utilización de diuréticos puede desencadenar una hipopotasemi

    ENFERMEDAD DE ADDISON

    Los desórdenes neurológicos principales y la insuficiencia suprarrenal no forman parte de las contraindicaciones absolutas de la Dieta Proteinada. Sin embargo, ante una enfermedad de Addison es necesario abstenerse de utilizar este método.

    ACCIDENTES VASCULARES

    En un principio el accidente vascular cerebral y el infarto de más de 6 meses contraindicaban los regí- menes cetogénicos. Este período de espera se redujo a 3 meses. Dicho tiempo es necesario, puesto que la hipovolemia podría ser desencadenante de un nuevo accidente vascular por disminución de la perfusión vascular60.

    EL PROTOCOLO

    CANTIDADES MÁXIMAS DE GLÚCIDOS Y DE LÍPIDOS

    Genuth puso de manifiesto de manera precisa que se conservaba una cetosis de menos de 2 mmol con un consumo glucídico de 50 a 100 g61. Este estudio fue confirmado por el de Henry62.

    El aporte de 50 g de glúcidos absorbibles por día en un régimen cetogénico es importante por varias razones63,64,65,66,67,68. Estas son:

    - impiden la disminución del metabolismo basal

    - aumentan la capacidad física

    - mejoran el humor

    - disminuyen la sensación de hambre

    - favorecen la retención de electrólitos

    - disminuyen la pérdida de calcio, magnesio y cinc

    - disminuyen la cetosis

    - inhiben la hiperuricemia

    Recientemente, Van Gaal confirmó que era nece- sario un mínimo de 45 a 50 g de glúcidos en un régi- men cetogénico para reducir la cetosis y el balance nitrogenado negativo69. El mínimo de lípidos en un régimen cetogénico es de 10 g/día., a fin de permitir la correcta función de la vesícula biliar y evitar la formación de cálculos 69,70,71,72.

    TIPO DE PROTEÍNAS

    Los trabajos del Profesor Blackburn pusieron de manifiesto que el balance nitrogenado está en equili- brio si administramos proteínas en una proporción de 1,2 g/Kg de peso deseado en mujeres y de 1,5 gr/Kg en hombres. Foster puso de manifiesto también que un aporte de 1 g/Kg de proteínas era suficiente para pro- teger la masa magra73. Los trabajos de Hoffer estable- cieron que un aporte de 1,2 a 1,4 g/Kg eran preferibles para mantener protegida la masa muscular74. Sabiendo que las necesidades diarias del ser humano son de 0,80 g/Kg al día, no debemos alcanzar, como obra en algunos protocolos, la cifra de 1,8 a 2 g/Kg. Dicha cifra no está apoyada por ningún estudio científi- co. Este excedente de proteínas es inútil puesto que no es necesario para proteger la masa muscular y garantizar un balance nitrogenado en equilibrio, además de tener la desventaja de aumentar el valor calórico y un posible daño renal.

    CALIDAD DE LAS PROTEÍNAS

    El aporte proteico debe ser suficiente para asegurar un correcto balance nitrogenado. Las proteínas utiliza- das en un régimen cetogénico deben ser de alto valor biológico, poseer un excelente PER (Protein Efficiancy Rating) así como un índice químico superior a 100.

    DURACIÓN DE LAS FASES

    El estado de cetosis puede durar desde algunos meses hasta más de un año.

    Hace tiempo se comprobó que el organismo libera 150 g de triglicéridos diarios en un régimen cetogénico75.

    Una vez perdido el 80% del peso que deseamos perder debemos reincorporar los diferentes grupos ali- mentarios de forma creciente de 200 en 200 calorías hasta llevar al paciente a una dieta de equilibrio.

    El programa de mantenimiento consiste en hacer un seguimiento del paciente. Todos los estudios coin- ciden al afirmar que un paciente debe ser seguido durante varios años, e incluso de por vida, para ase- gurar y conseguir el éxito del tratamiento.

    LOS RESULTADOS

    Todos los estudios ponen de manifiesto que una pér- dida ponderal se realiza en una proporción del 75% de grasa y del 25% de masa magra26,27,28,29,30,31 (debido a la cada vez mayor calidad de las proteínas de susti- tución se están alcanzando cifras de 80% de grasa y 20% de masa magra). De otra parte, esta pérdida muscular es idéntica a la obtenida en los regímenes hipocalóricos bien equilibrados76,77. La ganancia pon- deral se hace a costa de la grasa, pero también de los músculos, puesto que para desplazar una masa mayor, es necesaria más energía24, 25. En cierto modo es nor- mal que en un régimen cetogénico haya una pérdida muscular26, 27. Hoffer puso de manifiesto que era nece- sario dar entre 1,2 a 1,4 g/Kg de peso deseado para maximizar la conservación de la masa muscular74.

    La impedancia es un método práctico, rápido y poco costoso pero también es poco fiable. El régimen cetogénico es un método científico importante y estricto, y por ello no debe basarse en la impedancia para establecer la composición corporal. Aunque ésta puede ser útil para una valoración aproximada, varios investigadores manifestaron que las medidas de la impedancia sobrestimaban la masa muscular y subesti- maban el porcentaje de grasa en los casos de obe- sos78,79. Otros muchos aseguran que dicho método sobrestima el porcentaje graso en personas delgadas y lo subestima en personas obesas80-82. Los datos de las variaciones de la cantidad total de agua en el cuerpo humano proporcionadas por la impedancia no son fiables83. En los casos de obesidad mórbida, la impe- dancia no proporciona medidas reales y fiables84. Los datos de la impedancia son inexactos en algunos gru- pos étnicos y sociales85, 86. Las medidas proporcionadas a lo largo de los días en cuanto a pérdida ponderal de porcentaje graso y magro, son inexactas87. Un reciente artículo de Cox-Reijven y Soeters indica que los estudios hechos sobre impedancia en la composición corporal de personas obesas dieron resultados diferentes88.

    Hay otros muchos métodos válidos para conocer la composición corporal de las personas obesas en una pérdida ponderal. La tomografía y la resonancia mag- nética se reconocen como los medios más exactos y más fiables actualmente disponibles para obtener la compo- sición corporal en real en el ser humano89. Estos dos métodos de imágenes permiten también determinar el volumen de los órganos y la distribución del tejido graso en las vísceras y en la región subcutánea 90,91,92,93,94.

    Respecto a la actividad física y la dieta proteinada Bryner et al. pusieron de manifiesto que un progra- ma muy intensivo de actividades físicas preservaba la masa muscular y el metabolismo basal95. Si bien el papel de los glúcidos durante la actividad física es primordial, no se puede olvidar la importancia de las proteínas, cuya capacidad es determinante para soportar un ejercicio moderado a lo largo de un régimen cetogénico96. Una investigación importante determinó que una actividad física intensa en un régimen cetogénico aumentaba la masa muscular97 y también la termogénesis98.

    CONCLUSIÓN

    La prescripción de la Dieta Proteinada según el protocolo del Dr. Blackburn es una realidad, científi- camente avalada, para el tratamiento de la “Obesidad, el sobrepeso y las Patologías Asociadas”.

    La aparición de “nuevos protocolos” de uso de proteínas de sustitución basadas en “ningún” estudio científico, pretendiendo “ser iguales” a los protocolos del Dr. Blackburn” pone en peligro el correcto uso de la Dieta Proteinada y por lo tanto la salud de nuestros pacientes.

    36 años del correcto seguimiento del protocolo del Dr. Blackburn por los miles de seguidores de la Dieta Proteinada en todo el mundo abogan por el seguimiento de un único método, el que se guía por el rigor científi- co de cientos de trabajos que avalan su protocolo.

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  • 02 Oct 2009
    AMEDPRO celebra las Primeras Jornadas sobre Dieta Proteinada

    • Alrededor de 100 expertos acuden a la cita en Barcelona para debatir sobre las principales características de la Dieta Proteinada y consensuar su prescripción.

    • La reeducación alimentaria, el seguimiento a largo plazo y el estricto control médico, los pilares fundamentales para el éxito, según los médicos.

    La Asociación Médica Española de Dieta Proteinada (AMEDPRO), ha celebrado esta semana en Barcelona su Primera Jornada sobre Dieta Proteinada, bajo el lema "Consenso de una realidad". Casi 100 expertos, entre los cuales médicos generalistas, médicos estéticos, especialistas en medicina deportiva, endocrinos y nutricionistas, acudieron al encuentro en el Hotel Hesperia Tower para debatir algunos de los aspectos más importantes de la Dieta Proteinada, con el objetivo de consensuar un protocolo claro y unánime en el tratamiento y gestión de los pacientes.

    Control, reeducación y seguimiento

    En las diferentes conferencias del programa se trataron temas tan interesantes como la fisiología y bioquímica de la Dieta Proteinada, la importancia de la reeducación alimentaria y la actividad física para el mantenimiento del equilibrio, y los avances en el seguimiento de los pacientes a largo plazo. El Dr. Agustí Molins, presidente de AMEDPRO comentó: "La dieta proteinada debe entenderse como un método integral, que comprende tanto el adelgazamiento, como la reeducación y el posterior seguimiento del paciente a largo plazo" Y añadió: "Los más de 30 millones de pacientes tratados en todo el mundo son prueba de que este método permite perder peso con la consiguiente reducción de los riesgos que un peso elevado supone para la salud. Nuestro interés hoy es poner en común conocimientos sobre esta dieta y sus beneficios, para establecer una prescripción consensuada de la Dieta Proteinada".

    Un Método integral de pérdida y mantenimiento del peso

    El Profesor Farouk Radwan, del Departamento de Bioquímica de la Universidad de Montreal (Canadá) presentó los principios bioquímicos y físicos del estado de cetosis al que llega el paciente en la primera etapa de la Dieta Proteinada. "Es responsabilidad del médico prescriptor seguir adecuadamente el protocolo ya que de ello depende gran parte del éxito de esta primera etapa", resaltó Radwan en referencia a la importancia del control del paciente por parte del médico y de la necesidad de que éste esté formado para la prescripción de la Dieta Proteinada.

    Por su parte, el Dr. Jean Marie Marineau, Presidente Honorífico de la Asociación de Investigaciones Aplicadas a las Proteínas en la Nutrición (ARAP, con más de 32 años, de experiencia en la aplicación de la Dieta Proteinada en Canadá, comentó "El trabajo del médico en la Dieta Proteinada no acaba cuando el paciente logra el peso objetivo, sino que va más allá: tras la etapa de adelgazamiento hay que enseñar al paciente a comer de nuevo y lograr que mantenga el peso a largo plazo".

    Acerca de AMEDPRO (www.amedpro.es)

    AMEDPRO es una asociación sin ánimo de lucro fundada en el 2006 y que tiene como presidente al Dr. Agustí Molins y como vicepresidentes, al Dr. Miquel Samarra y al Dr. Francisco Castillo, todos ellos expertos en la prescripción de la Dieta Proteinada.

    Los objetivos de AMEDPRO se centran en la investigación, estudio, promoción y divulgación científica de todo lo concerniente al Sobrepeso y la Obesidad y su tratamiento a través de la Dieta Proteinada.

    La Dieta Proteinada nace en EEUU hace más de 32 años, cuando el Prof. Blackburn presenta su tesis doctoral en la Universidad de Harvard sobre el Ayuno Proteinado (Protein Sparing Modified Fast). Pocos años más tarde, en 1975, el Dr. Jean Marie Marineau aplica la teoría del Prof. Blackburn y cambia el término PMSF por el de Dieta Proteinada. Desde entonces, este método ha ayudado a más de 30 millones de personas en todo el mundo a perder peso de forma eficaz, segura y duradera.

    Ante el interés que en los últimos años se ha despertado en España por este tipo de dieta, AMEDPRO integra en su filosofía la voluntad de velar por el buen uso de esta dieta por parte de la comunidad científica, estableciendo parámetros claros y unánimes para su prescripción.

  • 02 Oct 2009
    La dieta proteinada, a debate en la segunda jornada organizada por AMEDPRO



    La Asociación Médica Española de Dieta Proteinada (AMEDPRO) organiza la segúnda Jornada sobre Dieta Proteinada, bajo el lema "Avances Científicos en el uso de la Dieta Proteinada". Este evento de carácter anual, tendrá lugar el próximo 4 de octubre en el Colegio Oficial de Médicos de Madrid, donde acudirán expertos de distintas especialidades científicas como médicos generalistas, médicos estéticos, especialistas en medicina deportiva, endocrinos, traumatólogos, etc. A lo largo de la jornada, ponentes y asistentes tendrán ocasión de exponer y debatir sobre los aspectos más relevantes de la Dieta Proteinada, especialmente sobre investigación y su aplicación en pacientes.

    Según informaron los organizadores, la jornada comenzará con la bienvenida a cargo del presidente de AMEDPRO, el doctor Agustí Molins, quien abrirá la jornada con su intervención "Libro Blanco de la Dieta Proteinada". A continuación tendrá lugar la conferencia "Los carbohidratos en la evolución de la dieta humana", desarrollada por el doctor Joaquín Pérez Guisado, profesor del departamento de genética de la Universidad de Córdoba, quien más adelante volverá a intervenir, abordando el tema del uso médico de la cetosis como opción para el control del peso, en la conferencia "Las dietas cetogénicas: fundamentos y eficacia para la pérdida de peso".

    Por su parte, el doctor Ramón Albero, del Servicio de Endocrinología y Nutrición del Hospital Universitario Miguel Servet de Zaragoza, ofrecerá una revisión de los principios científicos que explican los cambios que se producen en el cuerpo tras un ayuno proteico prolongado y controlado, con una ponencia que llevará el título de "Metabolismo en el ayuno".

    "En esta segunda edición de las Jornadas de AMEDPRO hemos creído interesante hacer una revisión de lo que la Dieta Proteinada es hoy y lo que aún se puede hacer en este campo, a través de las voces de distintos especialistas médicos españoles y la mirada de doctores europeos para poner en común ideas y experiencias", comenta el doctor Molins.

    Las dos últimas conferencias, tras las cuales se abrirá el turno de ruegos, preguntas y debate, irán a cargo de dos importantes expertos internacionales: por un lado, el profesor Mauricio Ceccarelli, director del centro internacional de Medicina Estética y Fisiológica de Roma ofrecerá la conferencia "El trato aminoacídico de las adiposidades: racional científico, valoración del paciente y protocolo"; por otra parte, la intervención del doctor Steve Blair, profesor de Ciencias del Ejercicio y Epidemiología/Bioestadística de la Universidad de California del Sur, versará sobre la importancia de la actividad física como complemento a la dieta y llevará el título de "Inactividad Física: el mayor problema público de salud del siglo XXI".

    Si en la primera edición de estas Jornadas el tema central fue la necesidad de llegar a un consenso médico para una aplicación correcta y unánime de ésta, en la segunda edición se abrirán diversos focos de debate, a través de una revisión de los avances que se han producido en torno a este tipo de dieta. Tras más de cuatro años desde su llegada a España y con más de 30 años de evolución en su aplicación en el resto del mundo, el principal punto a dejar claro es, según los expertos, que no se puede realizar esta dieta sin seguir un protocolo médico. "La Dieta Proteinada tiene un corto listado de contraindicaciones, pero el control del médico es siempre imprescindible. Sólo un médico conocedor del metabolismo de la cetosis inducida y del preciso aporte de proteínas puede realizar un seguimiento adecuado del paciente para que éste pierda peso de forma segura", explica Molins.

    Junto al control del médico, la actividad física es otro de los pilares fundamentales que desde AMEDPRO se proponen como algo ineludible e inseparable de la Dieta Proteinada. En esto, también es importante que el médico sea el primero en estar informado y concienciado, ya que es la figura de referencia del paciente y por tanto debe ser el primero en orientarlo hacia un estilo de vida menos sedentario.

  • 11 Jul 2008
    Cartas nutricionales en los restaurantes

    Los restaurantes empiezan a ofrecer información nutricional en sus cartas

    Valencia impulsa un proyecto pionero para que los comensales sepan qué comen   |  Más de noventa establecimientos de la Comunidad Valenciana se han unido a la iniciativa  |  Las cartas informan de datos como el tipo y la cantidad de grasas de cada plato o su contenido en calorías

     

    "El objetivo, al final, es garantizar la calidad y buenos hábitos de consumo", explica Rubén Martínez, director de Higiene Alimentaria de la Federación de Hostelería de Valencia, que ha puesto en marcha un programa pionero en España para instaurar en los restaurantes las denominadas cartas dietéticas.Se trata de que, junto al nombre de cada plato, se ofrezca al comensal una completa información nutricional: energía, proteínas, hidratos de carbono, fibra, grasas, colesterol, ácidos grasos omega 3 y 6, hierro, yodo, sodio, ácido fólico y vitaminas C y E.

     

    Pescado contra el asma

    Tomar aceite de pescado durante las últimas semanas de embarazo reduce un 63% el riesgo de que los hijos sufran después asma, según un estudio dado a conocer ayer por la Comisión Europea.
    Realizado con la colaboración de 500 mujeres, el estudio ha observado que las madres que durante las diez últimas semanas de gestación toman suplementos de aceite de pescado con ácidos grasos omega-3 ven cómo el periodo de gestación se alarga una media de cuatro días, el peso del bebé se incrementaba en 100 gramos y el riesgo de que el hijo sufra asma más tarde se reduce de forma muy notable.

    Los ácidos grasos omega-3 abundan en el pescado azul como la sardina o el salmón.
    En el estudio, financiado por la Unión Europea con 13,4 millones de euros, han participado instituciones científicas de 16 países europeos, entre ellas el Institut Municipal d´Investigació Mèdica-hospital del Mar de Barcelona, la Universitat Rovira i Virgili y el hospital Vall d´Hebron.

     

    La iniciativa, que cuenta con la colaboración de la Generalitat Valenciana, ha sido un éxito, según sus promotores. En pocos meses, más de 90 restaurantes de la Comunidad Valenciana -"la mayoría son de los considerados muy buenos", apunta Rubén- se han sumado a una campaña que ha contado con el apoyo de las asociaciones de consumidores. "Hemos recibido muy buenas valoraciones de los consumidores, porque entienden que las cartas dietéticas permiten no sólo disponer de una información que les ayuda a mejorar su alimentación, sino una dieta equilibrada y saludable". Uno de los públicos objetivo de las cartas son "aquellos que por razones de trabajo deben comer casi todos los días fuera de casa, y que deben vigilar lo que comen", añade.


    Sabina Escortell, presidenta de la Asociación de Dietistas Diplomados de la Comunidad Valenciana (Addecova), apunta que las cartas dietéticas "permiten que el consumidor no tenga que preguntarse qué es y cómo es lo que se está comiendo". Defiende, en este sentido, una iniciativa que permite a aquellos que sufren algún tipo de patología cardiovascular, diabetes o es proclive a tener colesterol que "puedan tener la opción de elegir no sólo el plato que más les gusta, sino el que más les conviene".


    Sin embargo, Escortell advierte que el problema de estas cartas puede venir "si el consumidor desconoce los parámetros nutricionales de los que se le informa y no sabe qué significa cada dato", Señala que "los restaurantes no pueden ni deben ser ser consultorios médicos, deben ser los comensales los que adquieran la formación adecuada".

    En esto coincide Francisco San Miguel, propietario del restaurante Palace Fesol de Valencia. "Nosotros nos sumamos porque entraba dentro de nuestra filosofía de ofrecer una gastronomía pensando en la salud de nuestros clientes", anuncia. Narra que entre sus comensales hay diabéticos, celiacos, personas con problemas de colesterol, que tiempo atrás le solicitaban la posibilidad de elaborar platos adecuados a sus patologías; y que su restaurante los preparaba pensando en estas circunstancias. "No somos médicos, pero de alguna manera nosotros ya elaborábamos platos con esa intención; con las cartas dietéticas la información que se facilita al cliente es muy amplia, y le permite escoger lo mejor para su salud", añade.


    El modelo de elaboración de las cartas contempla el análisis de cada plato que se ofrece a los clientes. Para ello, los restaurantes informar a la Federación de Hostelería de Valencia de las materias primas y condimentos de cada plato. "No hay análisis químico; confiamos en que lo que se nos dice es la verdad y mediante un sistema informático, que es el mismo de las empresas de nutrición, analizamos los ingredientes y sus contenidos para elaborar las cartas dietéticas", señala Rubén Martínez, de la federación de hostelería. "Si no nos dicen la verdad lo sabremos y no podrán seguir con el proyecto".


    Cada vez que un restaurante cambia los platos de la carta informará a la Federación, que en el plazo más breve posible le remitirá un informe con los datos nutricionales de la nueva oferta para que se incluyan en la carta.


    Las cartas, además, ofrecen como información complementaria unas cantidades diarias recomendadas de nutrientes según la edad, talla, peso y sexo de las personas; aunque se advierte a los clientes que "sólo tiene un carácter orientativo, ya que cada persona tiene unas necesidades nutricionales específicas según sus características". El servicio de la federación de hostelería a los restaurantes es, además, barato: otorgar la información de estos platos de una carta sólo cuesta 60 euros. Francisco San Miguel recuerda que "la gente, en ocasiones, sabe que se está comiendo un plato un poco cargadito, pero de cuando en cuando a todos nos apetece saltarnos un poco las normas".

     

  • 01 Jun 2007
    Alimentación y fenómeno inmigratorio

    Nuevos hábitos nutricionales y de consumo

     

    Los movimientos migratorios han marcado los patrones alimentarios a lo largo de la historia. En nuestro país, donde el peso de la población extranjera es cada vez mayor, se está produciendo un fenómeno de integración progresiva de culturas alimentarias diversas, así como la introducción de nuevos alimentos por parte de los recién llegados.

     

    La globalización económica en todos los ámbitos atañe también a la alimentación. Se trata de un fenómeno que se ve favorecido por la presencia en los países desarrollados de un número creciente de nuevos alimentos y por campañas publicitarias y de marketing muy agresivas para alimentos industriales.

    En la globalización de la alimentación han jugado un papel muy importante los flujos migratorios de la población que, en etapas históricas concretas, han sido responsables de la llegada de nuevos alimentos a los países receptores de inmigrantes. Un claro ejemplo de ello son las cocinas china o italiana. Aunque estas gastronomías empezaron a abrirse camino con la población inmigrante, posteriormente se extendieron al conjunto de la sociedad. Algo similar sucede con algunas materias primas, como el aceite de oliva, cuyo uso se ha extendido junto a la gastronomía que le acompaña.

    Sin embargo, la globalización de la alimentación, en general, se opone a la fuerza de las culturas gastronómicas locales que van ligadas a la identidad de los pueblos y que, a menudo, van perdiendo fuerza. Pero los efectos de este fenómeno varían mucho y suelen afectar menos a la base de la dieta (el tipo de grasa que se utiliza para cocinar y condiciona los sabores) o los hidratos de carbono básicos (trigo, arroz, yuca). Los aspectos de la dieta tradicional que se ven más influidos suelen ser los acompañantes (bebidas, aperitivos, ensaladas, desayunos). Por otro lado, la sociedad está muy dividida ante la perspectiva de mantener la cultura gastronómica propia frente a la apuesta por los nuevos alimentos. El punto de vista de jóvenes, adolescentes o familias con mujeres que trabajan fuera del hogar suele ser completamente distinto al de los segmentos de más edad o el de mujeres que no trabajan.

    También se debe considerar la “localización” de la alimentación (entendida como oposición a la globalización), ya que muchos productores europeos han decidido poner el énfasis en la explotación de alimentos que aportan una calidad diferencial. Su desarrollo suele asociarse al auge del turismo rural o interior (hay, por ejemplo, un turismo gastronómico y enológico), que ha generado canales específicos de comercialización.

     

    Hábitos alimentarios y salud

     

    Si nos centramos exclusivamente en el equilibrio dietético, podemos constatar que los alimentos que consumen los inmigrantes en sus países de origen les proporcionan una dieta que se acerca bastante al patrón recomendado. Estas dietas se suelen basar en un aporte elevado de alimentos ricos en hidratos de carbono complejos, que varían en función del país de origen (arroz, tubérculos como la patata o la yuca y tortas de maíz en Centro y Sudamérica; cuscús, arroz y mijo en África; arroz y soja en países del sudeste asiático). El menú tipo consiste en una ración pequeña de alimentos proteicos de origen animal y una mucho más abundante de verduras y frutas de variedad estacional. Las salsas se elaboran con verduras y los vegetales ricos en proteína vegetal se combinan entre sí (arroz y frijoles en América,  arroz y cacahuetes en África, arroz y soja en Asia). De la mezcla de cereales y legumbres se obtiene un plato con una composición proteica comparable a la de los alimentos de origen animal (carnes, pescados o huevos), dada la combinación de aminoácidos esenciales.

    Estos nuevos ciudadanos, sin embargo, también se ven influidos por el comportamiento y los hábitos alimentarios del país de acogida. Su desconocimiento sobre cómo preparar los platos típicos de su nuevo lugar de residencia, la falta de práctica para combinar los distintos ingredientes y su precio reducen, no obstante, esta influencia. Por otra parte, tienen la posibilidad de acceder a dulces, refrescos y otros productos azucarados, algo que les resulta más difícil en sus países de origen. Esto puede provocar un desajuste en su dieta, al aumentar la ingestión de azúcares de absorción rápida y de grasas saturadas.

    Todos estos aspectos podrían incidir, a medio y largo plazo, en el estatus nutricional del colectivo de inmigrantes, del mismo modo que ocurre ya con la población española, que está experimentando una variación en la curva de crecimiento y una mayor prevalencia de enfermedades cardiovasculares, obesidad, diabetes o estreñimiento.

     

    Introducción de alimentos de otras culturas

     

    De forma paulatina se están introduciendo en el mercado nacional alimentos de otras culturas y, dentro de unos años, dada la abundancia de recetas y la experiencia en su elaboración, pasaran de ser simplemente ingredientes exóticos a alimentos cotidianos en la dieta española (tabla 1), como ha sucedido con muchos otros productos, como la patata o el tomate, que se cultivan desde hace cientos de años, o la piña y el kivi cuyo cultivo y consumo es más reciente.

     

    Tabla 1. Algunos alimentos provenientes de otras culturas

    Centro y sur de América

    Yuca, mandioca, plátano, macho, aguacate, mango, papaya, coco

    Asia

    Rambután, lichi, pitahaya, mangostán, kumquat o naranja china, curry, soja, condimentos (tamarí, miso, tofu)

    Norte de África

    Cuscús

    Este de Europa

    Kebab

       

    Hábitos alimentarios de los inmigrantes

     

    El Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación ha elaborado el estudio Hábitos alimentarios de los inmigrantes en España 2007, en el que se analizan los hábitos alimentarios y de compra de la población inmigrante. Los datos se comparan con la encuesta que se realizó al mismo colectivo en 2004. Las conclusiones principales demuestran la integración progresiva de la población inmigrante y su adaptación a las costumbres a través de la alimentación, a la vez que aportan su riqueza y variedad culinarias.

     

    Población estudiada

     

    La población analizada procede principalmente de América Central y del Sur, África, Europa del Este y Asia. El colectivo centro y sudamericano es el más numeroso y creciente, con más de un millón y medio de personas. Destaca también el incremento de inmigrantes procedentes de Europa del Este, que ya supera al colectivo magrebí y al africano, así como el de los asiáticos, sobre todo los que llegan de China. Los países que aportan mayor número de inmigrantes son Marruecos, Rumania, Ecuador y Colombia.

     

    Adaptación dietética

     

    Respecto a las comida, la población inmigrante considera que el 55% de las que hacen son “españolas”, frente a un 45%, que las califica como de su país de origen, lo que refleja un importante nivel de integración. El porcentaje de comidas españolas ha ascendido 4 puntos respecto al estudio de 2004. Destaca la evolución positiva de las personas procedentes de centro y sur de América, que ha pasado de un 46% en 2004 al 59% actual, situándose ahora por encima de la media. Los asiáticos son hoy los que muestran un porcentaje menor de consumo de cocina española, con un 32,8%.


    Un aspecto que hay que tener en cuenta son las comidas en el lugar de trabajo, que suponen una aceptación obligada de nuestros hábitos. Son los propios inmigrantes quienes reconocen las ventajas y mayor variedad en nuestra alimentación, basada en la dieta mediterránea.


    Otro dato destacable es que el 42% de los encuestados declara haber dejado de consumir algún producto o plato de la cocina de su país de origen, ya sea por la dificultad de encontrarlo en España o por los distintos sabores que tienen cuando lo compran en nuestros mercados. Sin embargo, el porcentaje de abandono de sus consumos tradicionales es inferior al que se registró en 2004, en que alcanzaba un 50%.


    En relación con el anterior período analizado, en 2007 los mercados españoles estaban más surtidos de alimentos procedentes de sus países de origen, lo que pone de manifiesto el esfuerzo de fabricantes y distribuidores por satisfacer las necesidades alimentarias de toda la población.


    Entre los productos que han dejado de consumir, destaca el cuscús entre la población magrebí, los pescados y mariscos entre los europeos del este y los asiáticos, y algunas frutas tropicales entre los inmigrantes latinoamericanos.


    En cualquier caso, la buena aceptación de la comida española se debe fundamentalmente a que les gusta: al 71% le gusta mucho o bastante, frente al 64% que declaraba lo mismo en 2004. A quienes más les gusta es a los latinoamericanos (72%) y a los europeos del este (74%); por encima del 68% de los magrebíes y el 62% de los asiáticos, que prefieren mantener pautas alimentarias más próximas a sus países de origen.

     

    Los inmigrantes como consumidores

     

    El estudio Inmigrantes, consumidores que suman, que ha llevado a cabo, entre julio de 2006 y junio de 2007, una empresa especializada en estudios de mercado, describe cuáles son los rasgos de la población inmigrante como consumidora de productos alimentarios.


    El trabajo describe a 4,5 millones de personas, de las que 3 millones son consumidores potenciales. De ellos, el 64% tiene entre 16 y 45 años y una elevada tasa de ocupación (67%), lo que influye en gran manera a la hora de efectuar sus compras. El informe refleja que sus hábitos de compra son distintos a los de los españoles. Los inmigrantes declaran que disfrutan más que los españoles haciendo la compra (66%) y no se preocupan en exceso por dedicar mucho tiempo a esta tarea. Al 46% le gusta probar nuevos productos (frente al 33% de los españoles) e innovar en sus compras, ya que no suelen ceñirse mucho a la lista de la compra. A menudo el motivo de compra es que han visto el anuncio del producto, o simplemente que estaba en la estantería del supermercado. De ello se deduce que la población inmigrante es muy susceptible a la publicidad.


    De media, la cesta de la compra de los inmigrantes está compuesta por más productos (32) que la de los españoles (30), porque prefieren adquirir más cosas y visitar menos establecimientos. Sin embargo, los extranjeros gastan una media de 3.680 al año en la compra, frente a los 4.010 de los españoles. Esta diferencia se debe principalmente a que los inmigrantes gastan casi 400 menos en productos frescos y perecederos (especialmente pescado y marisco) que los españoles. Por el contrario, la cesta de la compra del grupo sujeto del estudio contiene más alimentos envasados y bebidas, entre otros motivos por su menor preocupación por buscar alimentos saludables (el 68% de los extranjeros busca alimentos sanos, frente al 73% de los españoles). Además, los hogares formados por familias inmigrantes consumen menos ingredientes propios de la dieta mediterránea, por lo que la carne, la cuajada, el aceite de oliva o las legumbres tienen una presencia mucho menor en su dieta que productos como la margarina, la nata líquida y el aceite de girasol.


    En el aspecto económico los extranjeros son más ahorradores, aunque paradójicamente se permiten más caprichos. Tienen una acusada tendencia a comprar alimentos y bebidas dulces, de modo que su consumo de bizcochos, nata montada, frutos secos, galletas rellenas, arroz con leche, chocolates y productos de repostería es muy superior al de los españoles.


    El precio es un factor más importante en las decisiones de compra de la población inmigrante que en la media de los españoles, lo que convierte a este sector de la población en grandes consumidores de marcas blancas, a las que otorgan toda su confianza, ya que el 54% de los encuestados opina que tienen la misma calidad que los productos de marca.

     

    Criterios de compra: precio y calidad

     

    Según Hábitos alimentarios de los inmigrantes en España 2007, el criterio de compra de productos alimentarios es fundamentalmente: calidad a buen precio.


    El precio es un factor muy importante a causa de la necesidad de optimizar los recursos económicos, pero los consumidores exigen calidad, un concepto que concretan en conceptos como “saludable y natural”, “con buen sabor”, “sabroso”, “con una fecha de caducidad amplia” y “de marca conocida”.


    La fecha de caducidad, un elemento fundamental en sus preferencias en 2004, ha dejado de ser un criterio de compra tan decisivo como entonces al estar asumido como algo habitual. Ahora destaca más la preocupación por el sabor, la salud y la naturalidad de los alimentos.


    Las marcas blancas tienen muy buena aceptación entre los inmigrantes, que han aumentado su consumo en 12 puntos porcentuales desde 2004. Hoy, el 92% de los encuestados declara comprarlas. Tres de cada 4 inmigrantes (76%) asegura comprar en mayor medida marcas blancas que convencionales, mientras que en 2004 sólo lo hacía el 53%. Los principales compradores de marcas blancas son los inmigrantes magrebíes, que se sitúan por encima de los latinos y de los europeos del este.

     

    Bibliografía general

     

    Contreras J. Antropología de la alimentación. Madrid: Eudema. 1993; p. 37-71.

    Langreo A. Inmigración y globalización de la alimentación. Distribución y Consumo. 2005; 42-45

    worlwide.tnsglobal.com/groupmarketing/enewsletter/spain/dossi­er­­_grafico_inmigrantes.pdf

    www.consumer.es

    www.mapa.es

     

  • 11 Jul 2008
    DIRECTOS DEL HAMBRE A LA OBESIDAD

    Jorge Marirrodriga

    El sobrepeso se convierte en epidemia también en los países emergentes. El estilo de vida urbano y la comida basura altera la dieta tradicional

    En los países pobres ya no sólo se muere de hambre, sino también por comer demasiado. En un planeta donde cada dos minutos la falta de comida mata a un niño, la obesidad evitable se está convirtiendo en una pandemia.

    Desde diversos organismos internacionales se ha lanzado una voz de alarma que advierte de que ya no se trata sólo de un problema sanitario de los países ricos, sino que también en los llamados emergentes el número de obesos aumenta sin freno.

    Mientras nos 300 millones de personas en todo el globo sufren graves problemas de salud debido al excesivo sobrepeso, a otros 815 millones les pasa lo mismo pero por falta de alimento. Y lo peor es que muchas veces ambos grupos conviven dentro de las mismas fronteras. El fenómeno comienza a ser conocido como “la obesidad de la escasez”.

    No hay que engañarse ni estigmatizar. Obesos habrá siempre porque se trata de una característica genética. Una situación que más allá de las consideraciones estéticas, pasajeras según las épocas, afecta a la esperanza de vida y a su calidad. La obesidad fatiga el sistema vascular y a algunos órganos, lo que produce su deterioro prematuro. Hasta aquí el problema. El escándalo llega cuando esa obesidad aparece en personas que no deberían serlo y llegan hasta ello por lo que parece la aplicación sistemática de un régimen destinado a acortar su vida. Sobrealimentación y sedentarismo están en la base del fenómeno y a estos dos factores se unen, dependiendo de la región del mundo, otros de carácter sociocultural.

    El Organización para la Agricultura y la Alimentación (FAO), el organismo de Naciones Unidas encargado de luchar contra el hambre, detectó a finales de los años noventa un alarmante aumento de personas con sobrepeso -que estrictamente no es obesidad pero sí el paso previo- en los países en vías en desarrollo, en los que hay zonas donde existe la subalimentación. Así, en China en sólo tres años el sobrepeso aumentó en un 15%, y en Brasil hasta en un 40%. El mismo fenómeno se repetía en los países del África subsahariana donde abunda el hambre. La FAO constató además que la enfermedad de la obesidad avanzaba a medida que aumentaba el nivel de ingresos: afectaba sobre todo a mujeres de zona urbanas y formación escolar. Por el contrario, en lugares como Latinoamérica las personas de clase acomodada son más delgadas que las de menores ingresos.

    La FAO lo dice claro: lo primero es combatir el hambre en el mundo. Pero no por ello considera un riesgo menor el sobrepeso y la obesidad, que en algunas zonas como Oriente Próximo y el norte de África afecta casi al 50% de las mujeres.

    Una de las razones que se apuntan para este desequilibrio no es sólo la introducción en los países emergentes de estilos de vida propios de los países desarrollados, sino también de alimentos producidos en estos últimos o según sus estándares: comidas sobresaturadas de grasas o azúcares con abundante empleo de otras sustancias como hormonas de crecimiento rápido, antibióticos o estabilizantes, colorantes y saborizantes. Todo ello además promocionado de manera avasalladora. Baste como ejemplo que la industria alimenticia gasta al año en torno a los 40.000 millones de dólares en publicidad. Una cifra superior al total de los ingresos del 70% de los países del mundo y 500 veces más de la cantidad que todos los Estados juntos gastan en promover programas para convencer a la población de que siga una dieta sana.

    Y a ello hay que unir la tradición en unos casos y la necesidad en otros. En la cultura mediterránea siempre se ha considerado que la gordura de los niños es síntoma de salud. De hecho, donde hay más niños con sobrepeso es en Portugal, España, Grecia, el sur de Italia y Oriente Próximo.

    Según la Asociación Internacional para el Estudio de la Obesidad, de los 75 millones de menores que viven en la Unión Europea, 22 millones presentan sobrepeso y más de cinco millones sufren obesidad. Cada año, unos 300.000 jóvenes ingresan en las estadísticas del sobrepeso sin que exista ninguna iniciativa a escala comunitaria para hacer frente al problema. Hay veces en que la excesiva gordura viene marcada por la tradición centenaria. En el Pacífico Sur la obesidad es indicio de nobleza y son famosas las anécdotas de los monarcas de las islas Tonga y sus asientos especiales para aguantar su peso.

    Pero hay otros ejemplos más dramáticos. En África el subconsciente colectivo ha decidido combatir una pandemia con otra. Ante el avance imparable del sida que está diezmando poblaciones, muchas mujeres y hombres optan por estar obesos como símbolo no sólo de prosperidad económica sino sobre todo de salud. En lo que constituye un dramático y peligroso engaño, se considera que una mujer o un hombre obesos no pueden tener el sida porque esta enfermedad es identificada con personas extremadamente delgadas, algo real únicamente en los últimos años de vida de los enfermos pero no cuando son seropositivos y pueden contagiar el virus VIH.

    El problema afecta prácticamente a todos los países del mundo, pero se hace especialmente paradójico en aquellas naciones donde existe la desnutrición. En el norte de Argentina, en la región de Chaco, los profesores salieron a las calles hace menos de un año para denunciar que los niños se dormían en clase de hambre y que las escuelas estaban cambiando su papel de ser lugares de enseñanza por el de comedores donde los pequeños en muchas ocasiones ingieren su único alimento diario. En paralelo, el Congreso se encuentra tramitando una ley para que la obesidad sea considerada una enfermedad por la seguridad social, y por tanto su tratamiento quede sujeto a ésta. La iniciativa parlamentaria que se discute establece como "de interés nacional" la prevención y control de los trastornos alimenticios.

    En México, el Instituto Mexicano del Seguro Social ha optado por editar millones de copias de un recetario contra la obesidad. Las autoridades estiman que si no se modifican los hábitos de alimentación en dos años, el país azteca puede tener hasta 14 millones de obesos mayores de 35 años. El propósito del Gobierno es evitar que sus ciudadanos se entreguen a la comida basura, allí denominada comida chatarra.

    Y la luz roja también se ha encendido en otro país emergente como Perú, donde el Gobierno ha constatado cómo la población pobre cada vez es más obesa pero no precisamente por una buena alimentación, sino por el abuso de grasas saturadas y poco consumo de agua.

    De esta manera abrupta, las administraciones públicas de los países emergentes que tienen que dedicar un importante porcentaje de sus recursos a tratar de sacar a importantes sectores de su población de la pobreza -por ejemplo, de los 180 millones de brasileños el 23% son pobres- se ven obligadas a hacer frente a un problema de salud pública de primer orden que, lejos de apagarse, va in crescendo.

    Y en las televisiones y diarios ya no se comentan en tono de broma iniciativas como la adoptada por el Gobierno japonés de multar a las empresas que contratan empleados con sobrepeso. El Ministerio de Sanidad, que tiene que realizar ingentes esfuerzos para lograr que la atención primaria llegue a toda la población, se pregunta de dónde sacará los recursos para hacer frente al estallido de diabetes que la Organización Mundial de la Salud augura en todo el planeta para 2020 por culpa del sobrepeso.

    La receta contra esta situación es repetida una y otra vez desde todos los estratos académicos y gubernamentales: alimentación equilibrada sin abusar de grasas y azúcares y ejercicio moderado. El problema es cómo acomodar esta teoría a un modo de vida cada vez más sedentario, con menos tiempo para preparar los alimentos y con la tentación siempre a mano de una comida rápida, barata, al alcance de todos, aunque no sea sana. Eso, y lo que aseguran cada vez más autores y estudiosos del tema: el hombre del siglo XXI está encerrado en un cuerpo del paleolítico y uno de los dos no está preparado para aguantar la combinación tal y como se está estableciendo en las mesas de todo el mundo hoy día.

     

  • 01 Jul 2008
    Control genético de la obesidad


    Los expertos en Nutrición

    Control genético de la obesidad

     


    Dra. Mª. Dolores Saavedra

    Especialista en Genética Médica, Investigadora asociada de la Unidad de Obesidad del Hospital Gregorio Marañón.

     

    La obesidad, definida como la acumulación anormal o excesiva de grasa que puede ser perjudicial para la salud es considerada por la OMS como una enfermedad crónica y recurrente, de etiología multifactorial, lo que implica un genotipo predisponente y factores medioambientales determinantes o desencadenantes. Su prevalencia ha aumentado progresivamente en los países industrializados y se inicia en los países en vías de desarrollo, por lo que actualmente se la conoce como la epidemia del siglo XXI. Este gran incremento no puede ser explicado únicamente por la modificación en las condiciones ambientales, sino como resultado del desarrollo evolutivo producido por la interacción genes/medioambiente, a través de los mecanismos de mutación y selección natural, al proporcionar cierta ventaja selectiva; es decir, al permitir la supervivencia del más fuerte o mejor adaptado. Así, todos poseemos, en mayor o menor cantidad, genes que favorecen la ingesta y almacenamiento de energía (genes ahorradores).

    El cambio en el ambiente ha ocasionado que el genotipo prevalente sea el orientado hacia el ahorro de energía, ya que la eficacia en el mantenimiento de tejido adiposo ha sido una ventaja adaptativa, pero el acceso a alimentos calóricamente densos y la vida sedentaria han convertido la ventaja evolutiva en maladaptación y enfermedad.


    El acelerado y reciente desarrollo de las técnicas de biología molecular han permitido corroborar esta teoría poblacional, e identificar algunos de estos genes ahorradores o de susceptibilidad, que tienen una distribución “normal” (en campana de Gauss) en la población general y que actúan sumando sus efectos e interaccionando con factores medioambientales, para dar como resultado las características de peso, IMC, cantidad de tejido adiposo total, distribución de grasa corporal, porcentaje de grasa visceral y tejido marrón, etc., explicando así las variaciones interindividuales. En la curva de distribución normal, el genotipo nos dará el área bajo la curva en donde nos corresponde estar, pero son los factores ambientales (cantidad, tipo de alimentación, actividad física, etc…,) los que determinan el balance final entre la ingesta y el gasto calórico y que nos sitúan en una posición definida dentro de dicha curva.


    Hasta ahora se han descrito más de 100 polimorfismos génicos que participan en la susceptibilidad individual a la ganancia de peso en un ambiente permisivo. En base al conocimiento genético y a la calidad de los trabajos científicos que los avalan, hemos seleccionado los 16 que más peso científico tienen, para estudiarlos en pacientes españoles obesos, a fin de ofrecerles una aproximación terapéutica más personalizada y mejor orientada, así como para prevenir las comorbilidades asociadas e intervenir en la población de riesgo (medicina predictiva). Los genes más comunmente encontrados son aquellos que participan en el control de la termogénesis y metabolismo lipídico: proteínas desacoplantes (UCP1, UCP3), receptores beta adrenérgicos (ADRB2, ADRB3) y factor de transcripción PPARG; genes que actúan en la regulación central del balance energético y control de la ingesta (MC4R, LEP, POMC), moléculas relacionadas con el proceso inflamatorio en tejido adiposo: (IL-1B, II-1RN, TNFa); genes asociados con el riesgo de enfermedad cardiovascular en obesidad (ECA, GNB3, APOA5). El conocimiento de estos genes ha permitido al médico un mejor entendimiento de la fisiopatología de la obesidad y al paciente una mayor conciencia de enfermedad, un mejor apego al tratamiento y una clara decisión de cambiar sus hábitos de forma permanente.